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Desaparición Forzada

En México la desaparición de personas no es un fenómeno nuevo, durante los años 60s y 70s debido a los regímenes autoritarios se formaron diferentes movimientos sociales que fueron reprimidos por fuerzas armadas, estos a su vez desataron la desaparición forzada.


Cuando un cuerpo llega a la morgue debería refrigerarse hasta su autopsia, tomar muestras de ADN y almacenarlas; en muchas ocasiones esto resulta imposible. En un día llegan aproximadamente tres docenas de cadáveres, en su mayoría muertos por disparos, los cadáveres son apilados uno encima de otro; estos se encuentran en custodia del gobierno.
 
El equipo de noticias Quinto Elemento Lab hizo públicas solicitudes de registros públicos en la que informa que hay cerca de 39.000 cuerpos no identificados del año 2006.
 

La guerra contra las drogas

Hace 15 años el gobierno lanzó soldados a las calles para combatir la guerra contra las drogas, esto multiplicó el número de grupos criminales, comenzaron las guerrillas, la distribución de droga se potenció a otros países y dejo 70 mil personas asesinadas y más de 26 mil desaparecidos. El mayor rango de edad en desaparición forzada fue de 20 a 24 años, 42 mil 251 jóvenes murieron violentamente durante este periodo. 
 
La página del Gobierno de México, según el artículo 2 de la Convención contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) define: 
 
La desaparición forzada “Se trata del arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado, o de personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.”

¿Cómo afecta?

Esto no solo afecta a los familiares de las víctimas, debido a que se usa como una estrategia para generar sentido de inseguridad y miedo en la sociedad. Grupos criminales y organizados saben que la mejor estrategia para causar un daño psicológico grave es hacer que la familia y sociedad vivan con la incertidumbre de no saber qué fue de su ser querido, por lo que se desasen del cuerpo de manera que sea imposible encontrarlo y de ser así que no se pueda reconocer.
 
Los familiares que acuden a las autoridades se cansan de la poca o nula respuesta que les brindan, lo que los lleva a emprender independientemente sus búsquedas; los gastos que tienen que realizar son muchos, como transportarse, conseguir estancia, comidas, estafas que pueden sufrir a cambio posible información del paradero, equipo especial para poder escarbar y llegar a lugares de difícil acceso. En caso de encontrar algo suelen ser restos, lo que necesitará pruebas de ADN, muchas familias cancelan su búsqueda al no poder sustentarla, además de las amenazas a las que se exponen con la posibilidad de ser asesinados o desaparecidos. 
 
Las búsquedas han sido encabezadas en su mayoría por madres, esposas, hermanas, hijas y tías del desaparecido, hay un 90% de participación de mujeres en los grupos de búsqueda, algunas de las razones es por motivos económicos en los que el esposo tiene que trabajar para que se siga la investigación, algunos grupos han cuestionado si es debido a estereotipos de género. 
 
En los Registros Públicos de las Comisiones de búsqueda registran que del 15 de marzo de 1965 al día de hoy, 29 de enero de 2021, hay 91,277 personas desaparecidas y no localizadas; de estos 68,239 son hombres y 22,524 mujeres. 
 
Las estadísticas nos dicen que en México los hombres son propensos a sufrir violencia como la desaparición o el homicidio, esto no quiere decir que las mujeres estén exentas, corren otros riesgos como la trata de personas, violencia sexual, entre otras. Muchas de las mujeres que desaparecen son víctimas de explotación sexual, y otras más de esclavitud laboral, experimentación bioquímica e incluso tráfico de órganos. La Psicóloga Feminista Claudia Pedraza nos dice: 
 
“Es un problema que está totalmente invisibilizado porque se asume que una vez que una mujer desaparece ya no hay esperanza de encontrarla porque las estadísticas demuestran que las posibilidades de que aparezcan son: encontrarla asesinada o que no aparezca y que se asuma que está en una red de trata y eso es sumamente desolador”  

¿Qué podemos hacer para cambiarlo?

En Universidad Insurgentes sabemos que son muchos los temas que hay detrás de la desaparición forzada, por lo que trabajamos con propuestas para un óptimo desarrollo de nuestros estudiantes, brindamos información de los principales temas que nos afectan como sociedad para cambiar nuestro rumbo.
 
El día 15 de junio del 2021 se realizó el lanzamiento de ADN UIN 2030, nos sumamos al llamado Universal de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) de la ONU, buscando convertirnos en agentes de cambio sumándonos a movilidades sociales. El programa consiste en 3 ejes: 
 
 
  • Inclusión y equidad de género
Como vemos, cada género es propenso a sufrir diferente tipo de violencia, debemos entender que es necesario atacar las necesidades de uno; la concientización es el primer paso ¡tú puedes hacer la diferencia!
  •  Cuidado y consciencia del medio ambiente
Nos hemos olvidado que formamos parte de un ecosistema, pero este no nos pertenece,  estamos desconectados de la naturaleza, el respeto y la empatía son características esenciales para coexistir en paz. 
  • Innovación social
La educación puede salvar al mundo, el trabajo social de muchas empresas ha  ayudado a cientos de comunidades a salir adelante, convertirse en agente de cambio es ofrecer mejores oportunidades. 
 
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El país necesita un cambio e impulso en nuestra sociedad, unidos podemos cambiarlo.  

 

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